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Si existe algo sumamente difícil para cualquier verdadero cristiano, es el poder reconciliar en nuestro corazón le hecho de que Dios está en control de absolutamente todas las cosas, incluso las tragedias que vemos y vivimos en nuestra vida diaria. La realidad que como guatemaltecos hemos estado viviendo es bastante triste y dolorosa. ¿Cómo respondemos como iglesia ante estas tragedias?

Más de 30 niñas han muerto a causa de un incendio en “Hogar Seguro Virgen de la Asunción” una casa hogar manejada por el gobierno. Muchas son hoy las noticias referente a cómo pasó, por qué pasó y especialmente ¿quiénes deben de ser responsabilizados por esta tragedia?. Todas esas son preguntas que deben de hacerse, pero como cristianos, hay una más importante: ¿Cómo podemos como ciudadanos civiles y cristianos, responder y actuar en casos como estos?

LA SITUACIÓN DE LA TRAGEDIA

Durante ya varios años, según se reportó en algunos medios y en entrevistas, existieron un sin número de demandas realizadas por varias entidades y personas particulares por los testimonios de varios niños y niñas que eran victimas de abusos dentro de la casa hogar (propiedad del estado de Guatemala).  Todos estos abusos llevaron a muchas niñas a protestar por lo que había estado sucediendo por años. En medio de esta protesta, iniciaron un fuego con los colchones de las habitaciones, y todos conocemos el triste final de la historia.

Si bien existen muchos puntos de vista políticos, sociales y hasta filosóficos, quisiera tomar un tiempo para responder la pregunta en la que deberíamos estar meditando en estos momentos. ¿Cómo debe de responder la iglesia? ¿Lo ha hecho? ¿Porqué pareciera que no se hace nada?

LA IGLESIA Y LA TRAGEDIA

Teológicamente existe la iglesia visible y la iglesia invisible. La iglesia visible consiste en el conjunto de personas que profesan la fe cristiana, asisten los domingos a congregarse y participan de las obras y actividades de cada congregación afirmando que son cristianos. La iglesia invisible, consta de aquellos que han sido redimidos por gracia a través de la fe en Cristo al nacer de nuevo, y esto, a  lo largo de toda la historia de la humanidad y quienes por ende profesan la fe cristiana, asistiendo así a congregarse y participar de las actividades de cada congregación. La diferencia radica en que no todo el que es miembro de la iglesia visible es por ende miembro de la iglesia invisible. Existen muchos que profesan fe cristiana pero que nunca han nacido de nuevo. Jn. 3.33; 2 Cor. 5.17; Tito 3.5.

Bajo esta premisa teológica, podemos ver entonces que no todo el que asiste a una iglesia o dice ser cristiano, lo es. Mt. 7.21-23 Es por esta razón que muchas personas en nuestra sociedad no sólo dudan de la credibilidad de la iglesia, sino que también han sido lastimados por la misma.  Es por esta razón que siempre he dicho que Guatemala no es un país cristiano (protestantes y católicos) sino un país religioso.  Es también por esta misma razón por la que vemos que en Guatemala existe una iglesia visible indiferente ante la situación de más de 370,000 huérfanos según UNICEF con quienes muchas casas-hogares privadas han trabajado y miles de niños victimas de abusos y maltratos con quienes organizaciones como IJM ha trabajado por más de diez años.

La iglesia visible en Guatemala está en gran parte más preocupada por su propio beneficio, fama y bienestar que en lo que Dios nos envió a hacer probando que realmente había una creación nueva en nosotros. Mt. 3.8; St. 1.27. La biblia establece claramente cual es el plan de Dios para los huérfanos y necesitados.  El problema es que esa teología no existe como convicción en una creación vieja. Es una teología que llega como convicción al corazón que ha sido regenerado, que ha nacido de nuevo y se ha convertido en una nueva creación en donde las cosas, anhelos, deseos y pensamientos viejos ya no existen. 2 Cor. 5.17

Al final de cuentas, si realmente hemos conocido a Cristo, no podemos pensar que el gobierno (fallido) es el indicado para llevar la carga y responsabilidad de estos niños. Es la iglesia quien ha recibido un mandato claro de Dios sobre cómo debemos ayudar y actuar en beneficio de los más débiles. Estos no sólo son los huérfanos sino también quienes aún no han nacido y están en riesgo de ser asesinados.  Es la iglesia quien debe de ser los pies y las manos de Dios en esta tierra para mostrar, predicar y vivir su evangelio. El evangelio es la única respuesta (que muchos dicen no tener) ante estas tragedias. El problema de nuevo, es que en medio de la iglesia visible, no todos han entendido, vivido y aceptado ese mensaje. Por eso es que tenemos una iglesia indiferente y ausente en su mayoría.

¿QUE DEBE HACER LA IGLESIA AL VER TRAGEDIAS COMO LA DE AYER?

A CORTO PLAZO

Ya se han pronunciado varias organizaciones en las que confiamos y apoyamos como OACH mencionando algunas cosas prácticas a corto plazo que podemos hacer, como la recolección de víveres y otros insumos para los niños (especialmente algunos con discapacidad) que fueron trasladados a otro hogar temporalmente.

  • Buscar que nuestras iglesias se enteren de la problemática a través de talleres de información impartidos por ACH , IJM o por AsoCriGua
  • Formar un equipo dedicado al seguimiento de estos temas dentro de la iglesia quienes estén en contacto con ACH , IJM o por AsoCriGua
  • Impulsar el diálogo entre iglesias para trabajar unidos en favor de los más vulnerables.
  • Generar centros de acopio para recibir y enviar lo necesario para estos niños
  • Acompañarnos en la marcha organizada por algunos ministerios como CMT Guatemala y  Sigo Vivo
  • Reforzar el mensaje de la soberanía de la familia en la sociedad y su vital importancia en medio de ella
  • Buscar formas de trabajar vías de apoyo y formación a familias de parte de la iglesia y a través de ella.

A MEDIANO PLAZO

  • Crear planes de trabajo para la capacitación y el involucramiento de la iglesia basados en las capacitaciones que ofrecen las organizaciones mencionadas
  • Informar constantemente a la iglesia de nuestro deber de ir más allá de sólo dar y colaborar en momentos esporádicos o de tragedias.
    • La iglesia debe de ir más allá de la participación esporádica a una participación constante y con procesos enfocados a largo plazo.
    • Es frustrante como a veces nuestro mismo corazón engañoso nos hace creer que sólo dar algo o aportar dinero ya “sana nuestra conciencia”. A pesar de que es bueno y puede ser una solución a corto plazo, la realidad no se va a cambiar con procesos a corto plazo. Debemos involucrarnos más allá y acompañar a los más vulnerables en el proceso de su vida. Muchos son los casos de niños huérfanos a quienes les cuesta socializar porque se han acostumbrado tanto a personas que llegan una o dos veces a darles cosas (que si necesitan) pero luego se desaparecen de su vida.  Los niños necesitan que la iglesia los ame, como Cristo los ama. Mateo 25:40-45
  • Ser intencionales desde el púlpito al hablar de estos temas de una manera centrada en el evangelio y que venga desde el mismo texto.
    • Si se está predicando la biblia, no hay manera de poder evitar estos temas. Son temas relevantes en la palabra de Dios para el pueblo de Dios
  • El clarificar, fortalecer y trabajar en el entendimiento de que el hilo conductor de estos temas deben de ser las familias a través de la educación y formación de sus miembros.

A LARGO PLAZO

  • A largo plazo debemos de recordar que todo este trabajo no debe ser una solución tipo “curita” que sólo nos alivie por el momento.
    • No podemos seguir activos a través de redes sociales pero desconectados en la vida real. Esta tragedia puede ser un parte-aguas en la historia del huérfano y los más necesitados en nuestro país
    • Es triste cómo Guatemala puede verse como un el país más solidario de América Latina, pero sólo durante un par de días. Mientras dura el buzz en las redes sociales o es un tema de platicas en el trabajo. Pero después de unos días ¿qué pasó? ¿quién siguió el apoyo o el trabajo de prevención?
    • Seamos consientes de la necesidad que hay de trabajar duro y a largo plazo en pro de la prevención y menos en la reacción.
  • A largo plazo debemos de construir una nación libre y no dependiente
    • No podemos seguir viviendo cegados a las realidades diarias de nuestra sociedad.
    • En ningún país desarrollado, el estado, y especialmente el presidente tienen el deber de hacer todo.
      • Existe un peligro serio para una nación cuando queremos demandar absolutamente todo del gobierno y olvidamos que al final de cuentas, el problema primario se centra en la familia. la base de la sociedad y el objeto de miles de ataques en los últimos años.
      • Es realmente triste leer cómo la mayoría de estas niñas que murieron tenían familia. Familias que abusaban de ellas y terminaron siendo removidas de un lugar de abuso a otro (lo cual hace tristemente irónico el hecho de que ahora estén llorando por lo que sucedió, aunque este, seguramente es un pensamiento pecaminoso de mi corazón causado por mi enojo).  Por otro lado eran familias que por no tener las posibilidades o simplemente porque ya no querían lidear con la educación y formación de estas niñas, sólo las rechazaron para que el gobierno se encargara.
      • ¿A qué punto hemos llegado como sociedad que vemos al gobierno como el salvador y redentor de la sociedad?¿A caso no ha sido suficiente ya ver de qué son capaces los seres humanos cuando están en el poder?¿Será que no hemos visto lo sucio de nuestros corazones cuando se trata de cuestiones de dinero e intereses propios? Es terrible ver como hemos rendido toda responsabilidad de crianza, educación, protección, manutención y cuidado de nuestras familias al gobierno.  Demandamos que el gobierno sea el absoluto responsable cuando se trata del cuidado de los más vulnerables. Sean niños o incluso ancianos. ¡Qué verguenza! Pero al final de cuentas es entendible ¿cierto? la iglesia invisible no es mayoría. Es más fácil relegar responsabilidades y culpar a otros antes que poner la cara nosotros y reconocer cómo hemos fallado como iglesia invisible.  Es más fácil siempre culpar de todo lo malo a otros, incluso a Dios, como desde el inicio lo hizo Adán. (Génesis 3:12)
  • A largo plazo no podemos, no debemos y no podemos permitir que la iglesia olvide estas tres verdades fundamentales:

1. El Gobierno NO es el Salvador

Un día después de la tragedia, la tendencia número uno en twitter es el hashtag #FueElEstado en donde la mayoría de personas culpan directamente al gobierno, muchos de ellos, como siempre, con una doble agenda USANDO ASQUEROSAMENTE las idas perdidas de estas niñas para sus propósitos políticos actuales. Si bien el gobierno debe de responder y tomar responsabilidad, parece que a muchos ya olvidaron o no conocen las famosas palabras de Ronald Reagan diez minutos después de haber sido elegido como presidente de los Estados Unidos de América:  “En esta presente crisis, el gobierno no es la solución al problema, el gobierno es el problema”.

¿Porqué en medio de una sociedad que ve día a día cómo las altas esferas de la política en Guatemala son capturadas y sindicadas por corrupción, sigue teniendo y hasta demandado respuestas de ellos? ¿A caso no es lo más irónico? La respuesta es sencilla, muchos no tienen a quién más poder ver como salvadores funcionales.

Es terrible que, la mayoría de Guatemaltecos sigan creyendo en la teoría de que el gobierno debe de seguir teniendo más control, a través del establecimiento de MÁS LEYES, para buscar la solución ante problemas críticos en nuestra sociedad. Citando a mi amigo y hermano Steven Morales:

” No importa cuántas leyes establezcamos, el racismo, la avaricia, la lujuria, y la codicia siempre continuarán existiendo y manifestándose en las vidas de los gobernantes y sus ciudadanos. Luchemos por cambiar esto, pero reconozcamos también que lo que más necesitamos en nuestro país son las buenas nuevas de un intermediario que nunca se aprovechará de nosotros para enriquecerse a si mismo, sino que siendo rico, Él se hizo pobre, para poder salvar a su pueblo (2 Co. 8:9). Necesitamos el evangelio.” – Soy Cristiano y Vivo bajo un Gobierno Corrupto

Da miedo que sigamos en estos contextos de tragedia creyendo que la propiedad privada se limita a los objetos personales de los individuos. Da pavor seguir creyendo que las entidades que atienden casos como el de “Casa Segura” deberían de estar controlados totalmente por el gobierno. El control del gobierno debe de limitarse a la búsqueda de la prevención de los abusos en una sociedad que se hace a sí misma responsable.

No podemos seguir sumidos en el pensamiento de la “redistribución de la riqueza” como a muchos nos “enseñaron” en la Universidad. El problema no es que el estado esté ausente, el problema es que queremos darle más responsabilidades al gobierno porque lo vemos como el salvador funcional y no como el responsable de legislar y regular actividades en pro de una sociedad justa y así evitar la explotación de la misma. ¡Dejemos de pensar que el gobierno es el responsable de nuestra niñez!¡Es la familia! y ése mensaje muchas veces ha estado ausente de los púlpitos de nuestras iglesias.

2. La Biblia es Suficiente y es Nuestro Fundamento

Una de las razones por las cuales este mensaje está ausente en los púlpitos de nuestras iglesias es porque no hemos sido fieles a la predicación de TODO el consejo de Dios. Nos encanta predicar de las cosas que creemos que son más relevantes para nosotros, y muchas veces para nuestros planes y conveniencia, pero olvidamos que Dios nos mandó a predicar todo el consejo de su palabra, en donde éste tema es bastante recurrente e importante.

Cuando nos acercamos a la palabra de Dios con claridad y de una forma sana, podemos ver cómo es clara la instrucción de Dios a las familias de la responsabilidad de criar y formar a los hijos usando su misma palabra. Como cristianos debemos de creer que la palabra de Dios es suficiente para la crianza y formación de familias sólidas y sanas (2 Tim. 3.16).  El problema es que hemos rechazado el principio de “Sola Escritura” y hemos puesto nuestra esperanza en “algo más” que la suficiencia de la palabra de Dios. En ningún momento veremos que la biblia enseñe que la crianza y el cuidado del huérfano sea una responsabilidad del estado, mucho menos en cuestiones de la mal llamada “justicia social”.  Prov. 22.6, 29.17, Ef. 6.4, Col. 3.21 Es la iglesia la responsable, la verdadera iglesia.

“Ciertamente, padre y madre son apóstoles, obispos y sacerdotes para sus hijos, porque son ellos los quienes les hacen conocer el evangelio. En resumen, no hay mayor o más noble autoridad en la tierra que la de los padres sobre sus hijos, porque esta autoridad es tanto espiritual como temporal”  Martín Lutero, – “The Estate of Marriage”

Si tienen la bendición de poder leer en inglés, les recomiendo la lectura del ensayo: “El Rol de la Iglesia en la Justicia Social” de Calvin P. Van Reken en donde se hace una distinción magnifica de la iglesia como organismo e institución y su rol en este tema tan mal entendido, usado y predicado en nuestra cultura.  El gobierno no es el salvador de ninguna manera. Este está formado por hombres falibles quienes en medio de tanto poder llegan a corromperse al igual que lo haría la mayoría de personas. El estado no puede ser la fuente de salvación debido a que está compuesto de personas que necesitan una solución mayor al problema de su corazón.

3. No olvidar el Evangelio

Acompañar a los más necesitados sin olvidar lo más importante: puede faltarnos todo pero si tengo a Cristo tenemos todo.

El no olvidar el evangelio es lo más importante. No podemos pretender querer ayudar e involucrarnos si aún no hemos entendido que en medio de este mundo lleno de pecado, el evangelio es la única esperanza.  No hay absolutamente nada más hermoso que poder entender la esperanza que tenemos en el evangelio en medio de los conflictos, tristezas, tragedias y dolor.  Este mundo es pasajero, este mundo está caído. Pero existe una promesa departe de Dios que cuando él regrese vamos a estar con él para siempre en un cielo y tierra nueva, sin llanto, lágrima ni dolor. ¡Esa es nuestra esperanza! La muerte no es el final para quienes estamos en Cristo. No hay otra esperanza más grande que esta. Es esta esperanza la que estos niños necesitan escuchar, oír y creer. Pero ¿cómo oirán si nadie les predica? (Rom. 10.14)  ¡Involucrémonos! Dios nos dio una Gran Comisión, no una Gran Opción.

3. No olvidar nuestra Teología en nuestra Práxis

Al entender nuestra teología bíblica de manera correcta, podemos claramente estar en paz ante la soberanía de Dios y las tragedias de este mundo.  Muchas veces la falta de este entendimiento crea más tensiones (de las que ya normalmente existen) entre estos dos temas. Su soberanía y el sufrimiento. Pero, ¿Cómo debemos de procesar esta tensión teológica?

La voluntad de Dios al permitir una calamidad (Is. 45.7) es, en parte, que lloremos con los que lloren (Rom.12.15) y que llevemos esperanza a través del mensaje del Evangelio (Col. 1.5) Pero esto es consecuencia de entender esta tensión bajo dos doctrinas importantes: La Gloria de Dios y La Santificación del Hombre. Todas las cosas en esta vida están diseñadas para formarnos a la imagen de Cristo (Rom 8.28-29). Por esto es importante entender que al Dios permitir que estas tragedias sucedan debido al pecado en este mundo (Gn. 3) está dándonos la oportunidad de mostrar su gloria a través de la esperanza que sostenemos en el mensaje del evangelio. Al final de cuentas, todo lo concerniente a la vida del cristiano en la sociedad es una evidencia de si el Espíritu de Dios está en él obrando en su santificación o no. Si alguien que dice ser cristiano no muestra frutos de arrepentimiento (Mt. 3.8) y por ende, no muestra frutos en sus actos públicos de misericordia y amor, es porque puede pertenecer a la iglesia visible, pero de ninguna manera a la iglesia invisible. Ef. 2.8-10. La indignación pública a través de redes sociales es un buen inicio, pero no debe (como la mayoría de veces) quedarse así. Los frutos de la santificación no pueden quedarse sólo expresados en redes sociales, deben de ir acompañados de obras, pues estas son la evidencia de una conversión genuina y de la pertenencia a la iglesia invisible.  De nuevo, tal vez por eso es que muchos vemos iglesias visibles en cada esquina, pero poca transformación en nuestra sociedad. La transformación de ninguna manera se encuentra en nosotros, eso es negar la cruz. La transformación se encuentra en el evangelio y la verdadera iglesia movilizándose en pro de los más vulnerables.

La biblia es clara al enseñar que la gloria de Dios fue manifestada en la cruz (Jn. 13:31-32) y nosotros debemos de glorificar a Dios en absolutamente todo lo que hacemos (1 Cor. 10.31) . Es por eso que estas oportunidades son una oportunidad para llorar, meditar en la cruz y poder ir a mostrar ese mensaje glorioso al lado de estos niños. Esto le da gloria a Dios.

La gloria de Dios es manifestada a través de las muestras de amor, gracia, misericordia y ayuda de quienes conformamos la verdadera iglesia de Dios, actuando como sus pies y sus manos en favor de los más vulnerables

Si vemos una tragedia y sabemos que Dios pudo haberla detenido, porque puede, pero no lo hiz, es  porque hay un propósito en ella: Su gloria y nuestra santificación. Por favor, no seamos como quienes no conocen a Dios y terminan sacando conclusiones como el famoso e infundado “Dilema de Epículro”. Debemos recordar que mientras vivamos en un mundo caído por el pecado, estas tragedias seguirán pasando. Es válido el poder enojarnos, el poder expresarnos a través de redes sociales o en pláticas de sobremesa, pero al final de cuentas estos son temas directamente relacionados a nuestra cosmovisión cristiana y nuestra teo-práxis. Dios mismo predestinó la peor tragedia en la historia de la humanidad con el propósito de nuestra salvación.

Hechos 4:27-28 (NTV)

27 »De hecho, ¡eso ha ocurrido aquí en esta misma ciudad! Pues Herodes Antipas, el gobernador Poncio Pilato, los gentiles y el pueblo de Israel estaban todos unidos en contra de Jesús, tu santo siervo, a quien tú ungiste. 28 Sin embargo, todo lo que hicieron ya estaba determinado de antemano de acuerdo con tu voluntad.

La peor historia de pecado en la historia del mundo, el asesinato del único ser humano bueno e inocente en la historia de la humanidad (Rom. 3.10) fue determinada por la soberanía de Dios con un propósito: Que a través de esa sangre inocente, nosotros pudiéramos, al poner nuestra fe en él, ser declarados inocentes, tener esperanza y vida eterna. Dios permitió ese acto de maldad por el bien de millones de hombres en la historia de la humanidad: la iglesia invisible.

Si entendemos el evangelio y el propósito de Dios en las tragedias a través de su palabra (Su gloria y nuestra santificación) podremos caminar en paz y confiados sabiendo que al final, únicamente el Evangelio puede traer esperanza para esta vida y salvación para la eternidad. ¡Prediquemos el evangelio! ¡Seamos las manos y los pies de nuestro Señor! ¡Involucrémonos a corto, mediano y largo plazo en pro de la restauración de vidas, no de la satanización de las mismas!

 

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