Ayer mientras oraba y le pedía a Dios por algunas situaciones familiares, personales y de amigos muy cercanos,llegué al punto en donde mi oración se empezó a tornar un clamor de un corazón enojado y frustrado. Sí, si somos honestos, muchas veces es así como nos sentimos. Como Asaf probablemente se sintió al escribir el salmo 73, o como David se sintió antes de la guerra, o como Pedro se sintió en el momento del arresto de Jesús.

wave_lighthouseEn ese momento recordé uno de mis himnos favoritos, “Estoy bien, tengo paz ¡Gloria a Dios!”. Dios trajo paz, infinita paz y agradecimiento a mi vida a través del himno. Hoy, quisiera compartirles un poco de la historia detrás de este himno. El himno fue escrito por Horatio Gates Spafford. El fue un prominente abogado norteamericano, casado con Anna Spafford. Ellos eran amigos cercanos y fieles seguidores del famoso predicador y evangelista D.L. Moody (uno de mis autores y maestros favoritos). Horatio perdió a su hijo varón en 1871 . Meses más tarde, en el famoso incendio de la ciudad de Chicago, perdió casi todo lo que tenía. Un tiempo después, con lo poco que logró salvar, decidió enviar a su familia a Inglaterra para unas vacaciones. El se quedaría arreglando algunos asuntos, mientras sus cuatro hijas y su esposa viajaban a Inglaterra, en donde él las encontraría después. El trasatlántico SS Ville du Harve fue envestido por un buque inglés, y se hundió en unos pocos minutos. Entre las víctimas del horrible accidente, estaban las cuatro hijas de Spaffford. La esposa, Anna Spaford, logró sobrevivir, y al llegar a Inglaterra envió un telegrama a Spafford que decía: “Sólo yo sobreviví”. Spafford viajó a Inglaterra, y según el relato de su hija (quien nació después de todos estos acontecimientos) Bertha Spafford Veste, él escribió la letra de este himno en su viaje a Inglaterra.

Letra del himno “It is well with my soul (Estoy bien, tengo paz, ¡Gloria a Dios)”

De paz inundada mi senda este,
o cubra la mar de aflicción,
cualquiera que sea mi suerte diré:

Estoy bien tengo paz, ¡Gloria a Dios!
estoy bien, ¡Gloria a Dios!
tengo paz en mi ser, ¡Gloria a Dios!

Oh cuanto me gozo en su Salvación
fue pleno su Amor y perdón
clavó mi pecar en la cruz, lo olvidó
Gloria a Dios que su hijo envió

Estoy bien, ¡Gloria a Dios!
tengo paz en mi ser, ¡Gloria a Dios!

Mi fe tornarase feliz realidad
al irse en la niebla veloz,
deciende Jesús con su Gran Majestad,
aleluya estoy bien con mi Dios

Estoy bien, ¡Gloria a Dios!
tengo paz en mi ser, ¡Gloria a Dios!

El entender la historia detrás de este himno, no sólo conmovió mi corazón, sino, hizo que el mismo regresara a la verdadera razón de mi gozo:  Jesús y su incomparable amor.  Muchas veces somos abrumados por situaciones difíciles, de dolor, y las cuales seguramente no entendemos y hacen que nos frustremos o nos enojemos.  Lo triste, es que a diferencia de lo que muchos predicadores hoy en día dicen, Jesús no nos prometió éxito ni una vida sin problemas o aflicciones.  El prometió que si a través del poder del Espíritu Santo, podíamos confiar en su victoria en la cruz, ¡eso sería suficiente para que nuestro corazón se goce eternamente!

En Juan 16, Jesús habla sobre quién es Él (la vid verdadera).  Habla sobre nuestra necesidad de permanecer en Él para llevar mucho fruto.  Lo interesante es que en el verso 18, de ese capítulo, Jesús habla sobre el odio del mundo, y nos recuerda que el fue al primero que odiaron sin motivo.  Más adelante,  nos habla sobre las cosas que Su Iglesia deberá pasar en muchos casos:

Les he dicho estas cosas para que no abandonen su fe. 2 Los expulsarán de las sinagogas, y llegará el tiempo en que quienes los maten pensarán que están haciendo un servicio santo para Dios. 3 Eso se debe a que nunca han conocido ni al Padre ni a mí.

Jesús sigue hablándole a sus discípulos sobre su ascensión, y sobre la obra que vendrá a hacer el Espíritu Santo, dándoles la seguridad que no estarán solos.  Al final del verso 16, Jesús termina diciendo:

Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.

No importa la situación que estés atravesando,  deja que esta verdad de la palabra de Dios atraviese tu alma y tu corazón a través de esta hermosa letra.

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