Este artículo fue escrito originalmente para Coalición Por El Evangelio

Si ustedes son como yo, es seguro que el preparar un listado de canciones para el domingo puede tomar dos caminos. Puede ser algo sumamente fácil y espontaneo, o puede convertirse en horas de búsquedas, revisiones,  y selección de canciones que no terminan de convencernos.

Tristemente, muchos piensan que este privilegio se trata de buscar canciones que suenen bien, que la banda pueda tocar, que la congregación conozca y que sabemos que hacen reaccionar a la gente saltando, gritando o hasta llorando. A veces nuestra búsqueda apunta a encontrar canciones que la gente le guste, así que nos olvidamos de lo verdaderamente importante: guiar y acompañar a la iglesia a adorar corporativamente.

No debemos de olvidar que no podemos mover a la gente a adorar. No importa cuánto nos esforcemos, Dios es el que mueve los corazones. No podemos hacer que la gente le adore. Solo podemos acompañarlos y mostrarles cómo poder hacerlo. En este sentido, el preparar un listado de canciones para el domingo es una de las tareas más importantes para poder acompañar y guiar a la gente a una genuina adoración. Es por eso que quisiera dejarles cinco consejos prácticos que me han servido a lo largo de estos años.

guitarra1. Todo inicia contigo

No podemos enseñar lo que no hemos aprendido (1 Co. 9:26-27). La relación que cultivamos con nuestro Dios a diario se refleja en el “escenario”. ¿Cuánto oramos, ayunamos, intimamos, leemos y estudiamos Su Palabra? No permitan que las únicas palabras que fluyan el domingo, fuera de las canciones, sean “‘¿Cuántos quieren…?’ ‘¿Cuántos creen…?’ ‘¡Den un grito!’”. Anhelemos que ese momento sea solo un reflejo de nuestra relación íntima con Jesús. Una conversación de amor y adoración intima, con un fondo musical.

2. Apunta hacia arriba

Recordemos que en su mayoría, los domingos debe ser domingos de adoración y celebración. Por tanto, el enfoque de las canciones debe de centrarse en el objeto de nuestra adoración, en lo que Dios es y lo que Él ha hecho, no en nosotros (1 Co. 2:1-2). Habrán momentos en donde podríamos listar algunas canciones que ministren y que hablen a nuestro corazón. Pero aun así, debemos de tener cuidado de que nuestras listas no se centren en nosotros, sino en Él. Esto va a implicar tener un ojo entrenado mientras seleccionamos nuestras canciones. ¿Quién es el personaje principal de esta canción? ¿A quién apuntan las letras?

3. Usa tu Biblia

La biblia es la única y suficiente fuente de autoridad para nosotros. Por eso, lo que cantamos debe de estar fundamentado en ella (Tit. 2:1). Todos hemos escuchado muchas canciones que hablan acerca de Dios, pero no tienen ningún sustento bíblico. Líderes de alabanza: las canciones que ustedes elijan deben estar en línea con la Biblia, y en su contexto. La música es una excelente herramienta de enseñanza. Cuando la gente pone la melodía a algo que debe ser memorizado, casi nunca se olvida. No me pregunten por qué, pero  yo todavía sé casi cada línea de la canción “Rayando el Sol” de Maná. Estoy seguro de que, como yo, cuando leen el título empiezan a cantar la  canción en su cabeza. Las melodías y las letras que cantamos conectan con la gente. Así que tenemos que estar cantando las cosas correctas, no canciones que hacen cosquillas en el corazón o el alma de la gente, solo porque los hacen brincar o llorar. ¿Te imaginas lo que pasaría en el corazón de las personas si lo que constantemente recuerdan a través de la música es el evangelio?

4. Aprovecha el tiempo

Cada ministerio debe ser capaz de operar y producir frutos de acuerdo a los dones y talentos que Dios les haya dado (Mt. 25:14-30). En ese sentido, cada iglesia y ministerio de adoración tiene la responsabilidad de dar lo mejor de lo que Dios le ha dado, lo que implica también el desarrollar los dones y talentos que Dios le ha dado en la música. Sin embargo, la mayor cantidad de esfuerzo, tiempo de ensayo y el enfoque del ministerio de adoración no debe ser el sacar canciones musicalmente complicadas, que hagan que la gente admire tu talento y capacidad. Quizás haya momentos para arreglos más complicados, y quizás el Señor te ha dotado de una banda que pueda hacer rápidamente muy buenos arreglos. Pero para la adoración domingo tras domingo, enfócate en que la melodía y la música sea fácil de aprender. Que sea música que pueda dar un buen soporte a la letra y haga que la gente se asombre del Dios que tenemos, más que en los músicos que tenemos. Invierte más tiempo en orar con los músicos y en buscar la presencia del Señor que en sacar una canción tan complicada, que lleve horas y horas de ensayo y repaso. El enfoque debe ser en lo sencillo y práctico, aprovechando bien el tiempo, pero buscando la excelencia (Sal. 33:3-4).

5. Incluye a los santos

Cuando dirigimos al pueblo de Dios en alabanza, debemos tener claro que es importante que el pueblo participe. No estamos dando un concierto: estamos caminando con la congregación a alabar a Dios. Muchas veces he visto que los directores de alabanza no dan espacio para que la gente cante y participe con ellos. Al hacer tu lista, piensa en si es necesario cambiar el tono de la canción para que sea más fácil de cantar para la congregación, y medita en si es adecuado dejar espacios con poca instrumentación, motivando a la iglesia a cantar. El hacer escuchar el estruendo de voces de aquellos que Dios salvó, alabando y adorando Su nombre, es una de las experiencias más increíbles que pueden haber, y también un mandamiento que debemos seguir (Col. 3:16).

 

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