Navidad: El Argumento del Invierno en Israel

By on 12-06-2012 in Cristianismo, Preguntas Difíciles

Navidad: El Argumento del Invierno en Israel

Siguiendo con los extractos que hemos publicado sobre la Navidad y los argumentos que la atacan.  Hoy tomaremos el extracto del argumento del clima, el cual también es uno de los más comunes.  En este caso,  es muy común en quienes no niegan la navidad, sino niegan la fecha del 25 de diciembre como tal.

El argumento de que Cristo no pudo haber nacido el 25 de diciembre debido a que la escena y los eventos descritos en los evangelios no encajan con las condiciones climáticas típicas de ese mes, es quizá el más popular y generalizado de todos, porque es de más fácil manejo y basta con repetirlo para creerlo. Este argumento nunca falta en el menú de todos los escritos en contra dela Navidad. Sinembargo, a pesar de su aparente simplicidad y evidencia, nadie se toma la molestia de constatarlo por medios creíbles. Por esta razón veremos como el Lic. Oscar Isaac Morales Valdés lo explica en su libro “25 de Diciembre Navidad”.

Bastaría con decir que en una época invernal no llueve todos los días, ni todas las horas, ni en todo lugar, y que los períodos de invierno son distintos en todos los países no solamente en tiempo sino también en intensidad, clima y densidad. Como ejemplo, podemos tomar nuestro país (Guatemala) y ver cómo nos hemos quejado últimamente de que el clima está “raro”, llueve en noviembre, hace calor cuando debería haber frío, etc.  También es cierto que los inviernos varían de un año a otro. Esta es la evidencia que nos da la experiencia y que no contradice el conocimiento científico.

El escritor Coulter afirma que en el mes  de diciembre, en la tierra de Israel (no especifica el lugar exacto de Belén de Judea) es  invierno y, por lo tanto,  los pastores, a quienes fue anunciado el nacimiento del Mesías, según él, no podían estar pastoreando sus rebaños a campo abierto durante las  vigilias de la noche.

En cuanto a la imposibilidad de que los pastores, por ser la temporada de invierno, no podían estar pastoreando sus ovejas al aire libre, recordemos que la fiesta judía de Hanuká  se celebra también en esa misma  época y dura ocho días, y las vigilias de la noche cambian según cada estación del año. Además, no todos los días son lluviosos en los inviernos. En plena época invernal en todo el orbe hay períodos largos y alternos de tiempo en que el invierno cesa, experimentándose noches espléndidas, pues de lo contrario se registrarían inundaciones críticas.

 En todo caso, los que esgrimen tal argumento y, por la misma naturaleza impredecible del fenómeno invernal, tendrían la carga o la obligación de probar que el día veinticinco de diciembre del año en que creen que nació Jesús, en Belén de Judea, (exactamente en el lugar señalado como el de Su nacimiento) estaba lloviendo o nevando de tal manera que los pastores no podían estar pastoreando sus ovejas.  Un poco difícil ¿no?.

Es menester, entonces, recurrir al argumento científico para despejar las dudas sobre dicho asunto.

Como podemos observar en el planisferio, la tierra de Israel se encuentra muy cerca la franja comprendida entre el trópico de Cáncer (hacia el norte)  y el de Capricornio (hacia el sur). Por  la posición del globo terráqueo con respecto al Sol, es la zona más expuesta a sus rayos  y, por lo tanto, la más cálida. Dentro de la clasificación de los climas se encuentran, entre otros, los climas tropicales y polares. Dentro de la zona comprendida entre los dos trópicos se da  el clima tropical. Este clima se sub-clasifica en climas tropicales húmedos y desérticos, encontrándose la tierra de Israel en esta última  subclasificación.

Para una mejor comprensión del fenómeno climático y para el mejor entendimiento de su naturaleza variable e impredecible, transcribo lo que al respecto recoge la enciclopedia temática Wikipedia (es. Wiquipedia.org./wiki/clima/.). Esta fuente es usada porque su contenido no contradice otros criterios científicos con respecto al tema:

Parámetros climáticos: Para el estudio del clima hay que analizar los elementos del tiempo meteorológico: la temperatura, la humedad, la presión, los vientos y las precipitaciones. De ellos, las temperaturas medias mensuales y los montos pluviométricos mensuales a lo largo de una serie bastante larga de años son los datos más importantes que normalmente aparecen en los gráficos climáticos.

Hay una serie de factores que pueden influir sobre estos elementos: la latitud geográfica, la altitud del lugar, la orientación del relieve con respecto a la incidencia de los rayos solares (vertientes o laderas de solana y umbría) o a la de los vientos predominantes. (Barlovento y sotavento, las corrientes oceánicas y la continentalidad, que es la mayor o menor lejanía de una región respecto del océano o del mar.

Estudio del tiempo:  Hay muchas clases de tiempo; cálido o frío, húmedo o seco, despejado o tormentoso, todas resultan de diferentes combinaciones de las variables atmosféricas de temperatura, presión, viento, humedad y precipitación.

Los elementos constituyentes del clima son temperatura, presión, vientos, humedad y precipitaciones. Tener un registro durante muchos años de los valores correspondientes a dichos elementos con respecto a un lugar determinado, nos sirve para poder definir cómo es el clima de ese lugar.

Temperatura atmosférica:  Se refiere al grado de calor específico del aire en un lugar y momento determinados.

Según las investigaciones, testimonios y consultas personales realizadas, la nieve, como fenómeno atmosférico y climático, se presenta en Jerusalén, de manera eventual durante la duración del invierno, pudiéndose observar cualquier día, a cualquier hora, especialmente a mediados o finales del invierno (enero a marzo), y no es un fenómeno durable que se extienda por muchos días.

De conformidad con la duración del invierno de aproximadamente cien (100) días, si el fenómeno se presentara, dos, tres o  hasta cinco veces, estaríamos frente a una probabilidad de 100 ados, o tres o hasta cinco veces que se repitiera todos los años, especialmente en la fase más copiosa del invierno que va desde finales de enero hasta principios de marzo y la probabilidad de que este fenómeno se haya dado el día 25 de diciembre de hace más de dos mil años, es  improbable.

De acuerdo con los registros históricos del clima en Jerusalén (www. español. Weather.com) las temperaturas medias en el mes de noviembre oscilan entre los 17°C y los8°C; en el mes de diciembre entre los13°C y los5°C; en el mes de enero entre los12°C y los4°C.  Si tomamos en cuenta que la nieve se forma a partir de temperaturas inferiores a los0°C., la posibilidad de nieve en Jerusalén en los meses citados estaría reducida a un fenómeno muy, pero muy eventual. Ahora bien, si se tratara del clima de todo el territorio de Israel, efectivamente hay lugares altos (como las alturas del Golán), en donde el fenómeno de la nieve es casi común en los meses de invierno.

Pero si nos refiriéramos solamente al fenómeno climático del frío, tomando en cuenta que Jerusalén se encuentra a720 metrossobre el nivel del mar y, tomando en consideración los récords de variación, estaríamos frente a un fenómeno similar a los niveles de frío experimentados en la zona occidental de nuestro país (Guatemala), en donde las temperaturas tienen descensos hasta de cuatro o cinco grados bajo cero, especialmente en el área de los Cuchumatanes, en donde, las ovejas pastan tranquilamente en los días y noches heladas.

 El récord climático nos muestra la manera cómo se va presentando el invierno en Jerusalén, pues las temperaturas van siendo más frías en la medida en que el invierno se va estableciendo desde finales del mes de noviembre hasta finales del mes de marzo en que termina. Podemos observar la variación de la temperatura de noviembre a enero que va en descenso.

La conclusión simple, sencilla y lógica que podemos extraer de lo anterior es que el fenómeno del clima no es un fenómeno uniforme todos los años, aun en el mismo espacio, y que el mismo es distinto siempre,  en cuanto a sus características principales. De tal manera que definir cómo se presentaba el clima hace dos mil años, en un determinado día, en un determinado territorio, a una determinada hora, es verdaderamente imposible. Esa sería la tarea que tendrían que hacer  los que afirman que Cristo no pudo haber nacido en invierno en la tierra de Belén de Judea, hace más de dos mil años.